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Paris – Barcelona
Jun 1
Como ya habéis podido imaginar, he estado unos días de vacaciones/turismo por la mítica ciudad de Paris.
El viaje estaba transcurriendo a la perfección, sin el más mínimo problema. El vuelo de ida salió en hora y sin retrasos. El tren desde el aeropuerto de Orly, perfecto sin perdernos ni nada. El metro hasta el hotel perfecto también, rápido y sin ningún inconveniente. El hotel en muy buen sitio con muy buena comunicación y en relación calidad precio fantástico. Y a todos los sitios que fuimos no tuvimos ningún problema llegando rápidamente y sin perdernos en ningún momento.
Todo iba perfecto hasta que llegó el momento de volvernos para casa…
Teníamos el vuelo a las 22:50h del jueves 27, por lo que para evitarnos problemas y prisas de última hora a eso de las siete de la tarde estábamos ya en el aeropuerto para tomárnoslo con calma.
Cuando entramos algo me hizo sospechar porque en la pantalla donde salían los vuelos vi que había alguno que otro con retraso, pero no le di mayor importancia. Nos fuimos a sentarnos en unos asientos que había en un lateral y a esperar que se acercase la hora de embarcar.
Como estaba aburrido me acerqué a una cola que había para facturar en Vueling, a ver qué pasaba… Y cuál fue mi sorpresa al ver el mosqueo del personal. Resulta que se trataba de un vuelo Paris-Barcelona que tenía que salir a las 19:40h y eran más de las ocho y aun no habían podido ni facturar las maletas.
Había una chica con un escaso nivel de castellano diciéndoles que había retraso y que lo único que podían hacer era esperar. Y así una y otra vez, para el mosqueo general.
Fueron pasando los minutos y según se acercaba la hora de nuestro vuelo nos fuimos mosqueando al ver que no nos daban soluciones ni nos informaban de si nuestro vuelo iba a salir en hora o también tendría retraso.
A todas esta formamos un grupito con una pareja de Jaén que estaban de viaje de novios y con un chico mitad francés mitad español que tenían el mismo vuelo que nosotros. Y así entre todos hacer algo más de fuerza y tratar de ver algo de luz.
Según pasaba el tiempo ya nos fuimos dando cuenta que nuestro vuelo iba a ir retrasado más cuando a la hora que tendríamos que estar subidos en el avión fue cuando el vuelo de las 19:40 pudo facturar sus maletas. Pero seguían diciéndonos que teníamos que esperar porque no sabían nada los de Vueling.
A eso de las once nos informaron que nuestro vuelo estaba previsto que llegase a las 23:30h a el aeropuerto pero que como había huelga de controladores aéreos y el aeropuerto cerraba a las 23:15h, dependía de ellos que lo dejasen aterrizar y luego despegar, pero que no lo sabrían hasta las 23:30. Y que en el vuelo anterior había 20 plazas disponibles pero que las ocuparían con las familias que tenían niños pequeños (por fin algo sensato en medio de tanto desconcierto). Y que si luego quedaban algunas plazas irían ocupándolas los que primero estuviesen en la cola. Que no éramos otros que la pareja de Jaén, el chico francés y nosotros dos, que en un despiste nos pusimos los primeros sorteando la barrera que nos habían puesto los de Vueling y plantándonos delante de uno de los mostradores de facturación.
Fuimos viendo como salieron familias con niños pequeños hasta debajo de las piedras y como nuestras esperanzas de entrar en ese vuelo se fueron esfumando. Más aun cuando vimos que se colaban tres estirados trajeados que supuestamente tenían plaza en el vuelo de las 19:40h y que con toda su pachorra llegaban al aeropuerto a las once pasadas. Cuando la gente se dio cuenta que los dejaban entrar el nivel de indignación subió y los improperios en francés y castellano salieron de los sufridos pasajeros. A lo que el personal de Vueling sudó bastante y no hizo ni puto caso.
Seguimos esperando noticias de los putos controladores aéreos, pero no llegaban. Hasta que en una de esas vimos como una de las dos puertas para acceder al control de seguridad detrás de los mostradores de facturación la cerraban y como una pareja de policías hacía acto de presencia. Eso ya nos izo sospechar que no había vuelo. Lo cual se confirmo unos instantes después.
Cuando eran ya casi las doce de la noche nos dijeron que nuestro vuelo había sido cancelado. Que teníamos la opción de cambiar nuestro billete por uno para un vuelo que salía el día siguiente a las siete de la tarde, en el que había 30 plazas disponibles. Y que no nos podían ofrecer un hotel para esa noche porque por culpa del Roland Garros todas las plazas hoteleras de París estaban completas. Nos dijeron que iban a habilitar una sala en el mismo aeropuerto para que pudiésemos estar y que nos darían tickets para comprar comida y bebida. Pero claro a esas horas las tiendas del aeropuerto ya habían cerrado.
Viendo el panorama nos quedaban dos opciones. Una esperar al vuelo del día siguiente sin tener la certeza de que hubiese plazas ni que el vuelo saliese o no, pasando la noche y buena parte del día en una sala tercermundista sin comida ni bebida. O la que al final fue la mejor solución posible…
La pareja de Jaén que estaba de luna de miel, resulta que el viernes a las 12h tenía que coger un barco en el puerto de Barcelona porque se iban de crucero. Y claro si no llegaban a tiempo lo perdían. Por lo que esperarse al vuelo de las siete de la tarde no era una opción.
El chico nos comentó que iban a coger un coche de alquiler y que si nos queríamos ir con ellos y visto el percal al final optamos por hacerlo. Previo pago de casi 600 euros por un Peugeot 207, la pareja de Jaén, el chico medio francés medio español y nosotros nos dirigimos rumbo a Barcelona… Nos esperaban 10 horas por delante de carretera y una buena paliza.
Suerte que vino el chico medio francés porque si no para salir del aeropuerto a las doce y media de la noche y encima lloviendo y conseguir encontrar la autopista que nos pusiese en buen rumbo nos las hubiésemos visto y deseado.
Así que nada a las diez y media de la mañana con una buena paliza de coche y muertos llegamos a Barcelona con una anécdota que contar a nuestros nietos y con la sensación de que cuando todo va bien todo es perfecto pero que cuando algo sale mal la cosa se complica y te quedas colgado sin que a nadie le importe lo más mínimo.
Gracias a los controladores aéreos que por un mísero sueldo hacen de nuestros viajes una experiencia inolvidable y digna de contar.
Striptease de una azafata en pleno vuelo
Feb 3
Posted by Kike in Actualidad
Siempre habia pensado que las azafatas y los pilotos de aviones tenian que tener sus rollitos. Y que seguro que en más de una ocasión han hecho cosas de las que se sentirian avergonzados si se sabiesen, en pleno vuelo.
Es ahora cuando he visto este video en telediario cuando se han confirmado mis sospechas.
El video que publicó The Sun, ha levantado mucha polemica en el Reino unido y aun estan tratando de identificar a sus protagonitas, así como el vuelo de que se trata.


