El otro día os comentaba mi escapada a Carcassonne y os dejaba para más adelante comentar cuatro cosas en lo que al pueblo en si se refiere, dejando atrás su gran atractivo que no es otro que el castillo y la zona amurallada.

Carcassonne es un pueblo bonito y tranquilo, supongo que en verano lo será menos, y con bastante encanto. Salvo el inconveniente, extendido por toda Europa, de que a las siete de la tarde ya no hay vida. Lo cual para nosotros no deja de chocarnos y difícilmente lo podemos llegar a entender.

Para llegar al centro desde nuestro hotel teníamos que cruzar un puente sorteando  un rio y que hace más bella aun la postal…

Una vez ya en el centro podemos contemplar bellas construcciones e incluso por alguna zona espectaculares casas de los adinerados del lugar.

Me chochó como para separar las aceras de la carretera ponían estas mini vallas, que le daban un toque peculiar y a parte de separar a los coches de los peatones, servían para evitar estacionamientos indebidos.

Callejeando un poco dimos a parar a una gran avenida llena de arboles y fuentes y que al ser sábado por la mañana estaba ocupada por un mercadillo ambulante.

En definitiva, Carcassone no es solo lo que todos conocemos. Una ciudad medieval con una zona amurallada espectacular presidida por un imponente castillo. También es un pueblo encantador y con un montón de rincones dignos de ser descubiertos.

El resto de fotos en el Set de Flickr