La gente un sábado por la tarde no sabe qué hacer, llama a unos colegas y planean una velada de cine. Cogen sus respectivos autos y se dirigen a un lugar destinado a la proyección de películas. Hacen la respectiva cola para hacerse con un trocito de papel impreso que es el que te permite la entrada al recinto. Acceden al mismo y atraídos por un olor de lo más apetecible se hacen con un cubo de palomitas y una bebida para digerirlas. Acceden al patio de butacas, toman asiento y tres horas después abandonan del recinto con una visión de sus vidas totalmente distinta a la que tenían horas atrás… Sus vidas ya no volverán a ser las mismas.

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