Debemos dar gracias y  ser conscientes de la suerte que tenemos al vivir en una sociedad libre, en la que cada uno puede hacer lo que le dé la gana, siempre y cuando  eso no vaya encontrar de la libertad del vecino.

Sin duda y comparando con otros países, es un lujo vivir en el país en el que nos ha tocado vivir y no tendríamos derecho a quejarnos en absoluto.  Pero si lo analizas un poco llegas a la conclusión de que libre, libre, lo que se dice libre, no eres.

De lunes a viernes tienes cada día reservadas ocho horas en las que eres esclavo del jefe de turno para que disponga de tu tiempo como le venga en gana. A esas ocho horas hay que sumarle la hora de comer, que aunque se supone que es tu tiempo libre, te toca comer en el trabajo y seguir viendo las mismas caras de todos los días. A esas nueve horas tenemos que sumarle entre una y dos hora más, que son las que dedicas a llegar al trabajo y a volver a casa. Ya sea en coche comiéndote quilométricos atascos o en transporte publico oliendo a humanidad por los cuatro costados.

De momento ya llevamos unas once horas al día en las que no somos libres para nada.

Si quitamos las seis u ocho horas de dormir, que aunque lo parezca tampoco son horas libres, porque dime tu si puedes vivir sin dormir. Por lo que estás obligado a dormir un mínimo de horas al día si no quieres morir en el intento. Ya estaríamos en torno a las dieciocho o diecinueve horas ocupadas.

Si tienes que hacer algún trámite, alguna gestión con el banco o comprar alguna cosa, olvídate de un par de horas más. Por lo que en el mejor de los casos tienes tres o cuatro horas de libres al día, a no ser, que tengas que hacer las labores domesticas, cena, etc. Y si tienes hijos, el saldo de horas libres al día se vuelve negativo.

Bueno tranquilo no te alarmes, que te queda el fin de semana para desquitarte

A ver vamos a analizarlo…

Te levantas el sábado y lo primero que tienes que hacer es ir a algún centro comercial a intentar hacer la compra de la semana. Y lo que parecía una placida mañana se convierte en volver a verte inmerso en un atasco, para luego acabar en una cola interminable cuyo resultado es que te has dejado la paga de medio mes en cosas que a duras penas te van a llegar hasta la semana siguiente, cuando volverás al mismo lugar a repetir el proceso.

Cuando ya crees que lo peor ha pasado y mientras  intentas echarte una siesta, tu parienta aparece y te informa de que por la noche habéis quedado en ir a cenar a casa de X e Y, siendo X su mejor amiga e Y un ser al que le desearías la muerte más horrible lenta y dolorosa posible. Pero evidentemente vas.

Domingo! Ese día en el que descansar y no levantarte del sofá ni para ir al baño. Pero no! Los domingos son los días en los que hay que cumplir con los compromisos familiares… Comida en casa de los suegros, visita a mamá, bodas, bautizos y comuniones, etc. Todos estos actos ineludibles, por supuesto.

Con lo que al final de la semana resulta que poquita libertad has tenido, pero tranquilo! La semana que viene será igual, y la otra, y la otra y la otra… Pero no te quejes que hay lugares del mundo donde todas estas quejas les sonarán a risa ya que por allí sí que no saben lo que es la libertad. Así que llévalo todo con buen humor y da gracias por la suerte que tienes